Imbéciles del volante
Me gusta conducir. Pero demasiadas veces me pongo de mala leche por culpa de los imbéciles del volante. Que conste que cuando digo imbéciles me refiero a los de ambos sexos.
Ocurre una cosa muy curiosa: hay hombres que conducen muy mal y mujeres que conducen muy mal, pero los hombres y las mujeres conducen mal por motivos distintos. Y es que, como todos sabemos, no somos todos iguales. Los hombres que conducen mal suelen ser porque se creen los amos de la carretera y se ponen a hacer gilipolleces. Y las mujeres que conducen mal son porque... bueno, no sé por qué pero es muy distinto. Aunque, claro, siempre hay excepciones en los dos sentidos.
Pero a mi me cabrean sobre todo los gilipollas. Los torpes también me cabrean, sobre todo cuando juegan con mi vida, pero la culpa creo que no es de ellos, sino de quien reparte los carnets de conducir. Que digo yo, ¿para qué sirve tanto examen si visto lo visto parece que cualquiera acaba con el permiso de conducir?
Volvamos a los gilipollas: voy por el carril de la izquierda, porque voy adelantando a los de la derecha. Voy al límite de velocidad. ¿Por qué tiene que haber un capullo comiéndome el culo? Ya, ya sé que tengo un buen culo, pero cuando estoy conduciendo me fastidia. Pues nada, siempre está el típico toca pelotas niñato, con su pelo engominado, sus gafas pastilleras y su novia kinki pegándose a mi culo. Pero no todos los imbéciles del volante tienen el mismo perfil. Los hay también maduritos con su pedazo de mercedes que se creen el rey de la pista, o los que llevan un camión o autobús que, como van a salir ganando en cualquier percance, no gastan mucho cuidado.
Segundo caso: voy por la izquierda pero no voy a la máxima velocidad porque delante tengo a otro coche que va más lento, y, obviamente, tengo que guardar la distancia de seguridad.
Hagamos un inciso porque aquí, nuestro amigo el imbécil, se nos ha perdido.
Prosigamos: pues bien, en esta situación viene el gilipollas de turno y se me pega al culo, again. La pregunta es "¿qué cojones quieres?". No puedo acelerar porque tengo a otro delante. Se creerá que como no le voy comiendo el culo es que me quiero quedar allí toda la vida. Por otro lado ¿por qué me iba yo a apartar? Yo estoy esperando lo mismo que él, que se quite el de delante para seguir adelantando. Si fuese a la máxima velocidad y no hubiera nadie delante me pasaría a la derecha. Pero no me voy a quitar porque me estés comiendo el culo o porque tengas un coche mejor que el mío. Lo que suele pasar es que el tocapelotas me adelante por la derecha en cuanto tiene ocasión. Y se ponga entre el que iba delante mía y yo. Entonces me pongo a pensar que yo podría hacer lo mismo: lo adelanto por la derecha y me meto en medio. Podría porque va a la misma velocidad que yo. Él único inconveniente es que se ponga lamiendo el trasero al de delante sin hueco para meterse, pero eso es otra historia. La cuestión es ¿para qué me adelantas? ¿para ponerte en la misma situación que yo? Para eso ya estaba yo primero y no se debe adelantar por la derecha.
Se ve con frecuencia al capullo del volante cambiando de carril a diestro y siniestro para ir adelantando coches. Eso me pasó ayer, me adelantó uno metiéndose por la derecha y se quedó delante. Cuando pude me pasé a la derecha y me quedé allí todo el camino. El capullo disfrutaba restregándose por todos los culos y cambiando de carril para ganar posiciones. Al rato lo perdí de vista. Un par de minutos después, ya en la ciudad, me paré en un semáforo ¿y a que no sabéis quien tenía detrás? Efectivamente: imbécil a popa. Tanto hacer el lila y al final llego yo antes, conduciendo tranquilamente por la derecha sin adelantar a nadie. Se pone el semáforo en verde, arrancamos, rápidamente se pasa al carril de la izquierda y con un acelerón intenta meterse en la calle perpendicular, hacia la derecha, intentando adelantarme. Casi nos la pegamos. La pitada que le dediqué fue pequeña...
Seguro que se iba meando. O como dice mi querido Pérez-Reverte: va a sacar a su madre de las calles.
Edito: Se me olvidó poner este genial vídeo de El Reno Renardo:
Ocurre una cosa muy curiosa: hay hombres que conducen muy mal y mujeres que conducen muy mal, pero los hombres y las mujeres conducen mal por motivos distintos. Y es que, como todos sabemos, no somos todos iguales. Los hombres que conducen mal suelen ser porque se creen los amos de la carretera y se ponen a hacer gilipolleces. Y las mujeres que conducen mal son porque... bueno, no sé por qué pero es muy distinto. Aunque, claro, siempre hay excepciones en los dos sentidos.
Pero a mi me cabrean sobre todo los gilipollas. Los torpes también me cabrean, sobre todo cuando juegan con mi vida, pero la culpa creo que no es de ellos, sino de quien reparte los carnets de conducir. Que digo yo, ¿para qué sirve tanto examen si visto lo visto parece que cualquiera acaba con el permiso de conducir?
Volvamos a los gilipollas: voy por el carril de la izquierda, porque voy adelantando a los de la derecha. Voy al límite de velocidad. ¿Por qué tiene que haber un capullo comiéndome el culo? Ya, ya sé que tengo un buen culo, pero cuando estoy conduciendo me fastidia. Pues nada, siempre está el típico toca pelotas niñato, con su pelo engominado, sus gafas pastilleras y su novia kinki pegándose a mi culo. Pero no todos los imbéciles del volante tienen el mismo perfil. Los hay también maduritos con su pedazo de mercedes que se creen el rey de la pista, o los que llevan un camión o autobús que, como van a salir ganando en cualquier percance, no gastan mucho cuidado.
Segundo caso: voy por la izquierda pero no voy a la máxima velocidad porque delante tengo a otro coche que va más lento, y, obviamente, tengo que guardar la distancia de seguridad.
Hagamos un inciso porque aquí, nuestro amigo el imbécil, se nos ha perdido.
"Todo conductor de un vehículo que circule detrás de otro deberá dejar entre ambos un espacio libre que le permita detenerse, en caso de frenazo brusco, sin colisionar con él. Esta separación, conocida como distancia de seguridad, debemos aumentarla por razón de: nuestra velocidad, condiciones de adherencia y frenado, condiciones de visibilidad, etc.
Esta distancia depende del tiempo de reacción del conductor y de la fuerza de frenado (aceleración de frenado)."
Prosigamos: pues bien, en esta situación viene el gilipollas de turno y se me pega al culo, again. La pregunta es "¿qué cojones quieres?". No puedo acelerar porque tengo a otro delante. Se creerá que como no le voy comiendo el culo es que me quiero quedar allí toda la vida. Por otro lado ¿por qué me iba yo a apartar? Yo estoy esperando lo mismo que él, que se quite el de delante para seguir adelantando. Si fuese a la máxima velocidad y no hubiera nadie delante me pasaría a la derecha. Pero no me voy a quitar porque me estés comiendo el culo o porque tengas un coche mejor que el mío. Lo que suele pasar es que el tocapelotas me adelante por la derecha en cuanto tiene ocasión. Y se ponga entre el que iba delante mía y yo. Entonces me pongo a pensar que yo podría hacer lo mismo: lo adelanto por la derecha y me meto en medio. Podría porque va a la misma velocidad que yo. Él único inconveniente es que se ponga lamiendo el trasero al de delante sin hueco para meterse, pero eso es otra historia. La cuestión es ¿para qué me adelantas? ¿para ponerte en la misma situación que yo? Para eso ya estaba yo primero y no se debe adelantar por la derecha.
Se ve con frecuencia al capullo del volante cambiando de carril a diestro y siniestro para ir adelantando coches. Eso me pasó ayer, me adelantó uno metiéndose por la derecha y se quedó delante. Cuando pude me pasé a la derecha y me quedé allí todo el camino. El capullo disfrutaba restregándose por todos los culos y cambiando de carril para ganar posiciones. Al rato lo perdí de vista. Un par de minutos después, ya en la ciudad, me paré en un semáforo ¿y a que no sabéis quien tenía detrás? Efectivamente: imbécil a popa. Tanto hacer el lila y al final llego yo antes, conduciendo tranquilamente por la derecha sin adelantar a nadie. Se pone el semáforo en verde, arrancamos, rápidamente se pasa al carril de la izquierda y con un acelerón intenta meterse en la calle perpendicular, hacia la derecha, intentando adelantarme. Casi nos la pegamos. La pitada que le dediqué fue pequeña...
Seguro que se iba meando. O como dice mi querido Pérez-Reverte: va a sacar a su madre de las calles.
Edito: Se me olvidó poner este genial vídeo de El Reno Renardo:


2 comentarios:
Tio, has descrito a la perfeccion lo que mas odio cuando conduzco !
Jajajaja, me alegro de no ser el único :D
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